Julián era el propietario del jardín mas bello que ojos humanos han visto.
Todos los días, muy tempranito, salía con una carretilla... llenitas de hermosas flores
y las vendía con mucha rapidez.
A penas Micaela escuchaba el pregón
“Floooooooooooores, floooooooooorero” … ponía en su ventana un vaso de agua bien fría, para Julián, que allí se detenía
“Floooooooooooores, floooooooooorero” … ponía en su ventana un vaso de agua bien fría, para Julián, que allí se detenía
bebía el agua con muchas ansias,
ponía una bella rosa en el vaso,
agradecía a Micaela y continuaba con su pregón vendiendo flores.
Un tiempo después “ Micaela murió’
pero su hija Eloisa… siguió la costumbre de su madre
…todos los días ponía en la ventana el vaso de agua
para Julián,
para Julián,
...sin embargo ”el no la bebía”
ponía una rosa dentro del vaso y decía:
luz para el espíritu de mi amada Micaela.
Así pasaron muchos meses
El propio Julián, pudo haberles hecho este cuento
…pero que va
“ también murió’”.
Y dicen las malas lenguas,
“que fue’ de sed”

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